A continuación te presentaré algunos tips que sin duda funcionan para manejar la respuesta del estrés. Desde luego, la constancia es imprescindible. ¿Estás listo para lograrlo? A continuación el menú.
Restaurante de relajación
Entrada
El ejercicio físico:
Natación
Aeróbicos
Futbol
Jogging
Ciclismo
Yoga
Pilates
Futbol
y un largo etcétera
En efecto, seguramente, desde muy pequeño, has escuchado de los maravillosos beneficios de practicar una disciplina deportiva. Más salud, un mejor tono muscular, una mejor calidad de vida, entre otros. Pues bien, te tengo una más: hacer ejercicio, practicar un deporte, te ayudará a romper con la respuesta de estrés. ¿Qué te parece? Fabuloso, ¿no lo crees?
Desde luego, hay que tomar ciertas precauciones; si toda tu vida has sido sedentario es necesario ir poco a poco, y sin forzarse. También, los expertos recomiendan hacerse exámenes generales y acudir a un médico antes de iniciar con la práctica deportiva. Sobre todo, pon atención si tienes alguna lesión o sobrepeso. Y si puedes ponerte en manos de un instructor deportivo certificado, mucho mejor.
Así, que, has ejercicio y libérate del estrés.
Primer tiempo:
La respiración
¿Qué te parece aprender y practicar ejercicios de respiración? Y aunque la respiración es parte de tus procesos cotidianos básicos indispensables para estar vivo, lo cierto es se vuelve algo tan automático y robotizado que no es posible de esa forma, obtener los beneficios.
Desde hace siglos, las diversas tradiciones espirituales en Oriente, han practicado ejercicios de respiración como parte de su trabajo interior. Y ahora, tú puedes beneficiarte de este recurso maravilloso que tienes a la mano.
Además, con una mejor respiración te puedes sentir mucho mejor, mejorar tus estados de ánimo y descansar de una forma más profunda.
Un ejercicio recomendado por el doctor Roberto Navarro es el siguiente: si te sientes nerviosa, en vísperas de algún examen importante o cualquier otra situación, puedes respirar de una forma más calmada y lenta unas cuantas veces.
Segundo tiempo:
Estar en el aquí y el ahora
¿Te acuerdas de la última vez que te sentiste sumamente estresada o ansiosa? De seguro, estabas anclado y pensando por qué te ocurrió lo que te ocurrió. Una y otra vez, como una rueda de la fortuna sin fin. Y en efecto, es muy difícil salir de la fantasía y vivir en el presente. Y la sugerencia del chef es: permanece en el presente.
¿Y cómo disfrutar de este delicioso platillo? Es muy sencillo: puedes empezar a prestar atención a aquéllas cosas, objetos, sonidos y personas que te rodean. Puedes repetir mentalmente o en voz baja: en este momento me doy cuenta de... y a continuación mencionas lo que viene a tu atención.
También puedes tomar una respiración suave para ayudarte a sentirte mucho mejor, estirarte suavemente. Te aseguro que te será de gran utilidad.
Tercer tiempo:
El automasaje
¿Recuerdas esa vez en que sentías un fuerte dolor de cuello por la tensión? Quizás pusiste a masajearte para sentir alivio. Y en efecto, el masaje y automasaje forman parte de esa gran caja de herramientas que pueden ayudarnos.
Con esta práctica puedes aliviar los músculos tensos para de esta forma eliminar el cansancio y sentirnos recargados de energía. Es importante que te apliques un automasaje de una forma ordenada y cuidadosa, así tendrás todos los beneficios de esta maravillosa práctica, sin lastimarte.
Puedes frotar para estimular la circulación sanguínea y relajar tu sistema nervioso. Puedes, a través de golpeteos rítmicos hacer vibrar algunas partes de tu cuerpo. Y desde luego, amasar las partes mas musculosas. Y qué mejor que utilizar un aceite.
Postre:
Las técnicas de relajación
En otras entradas de este blog puedes leer técnicas de relajación como la de Osmond y ponerlas en práctica. Es importante, darte el tiempo para desarrollar la habilidad de relajarte y no forzarte o pretender que a la primera sesión obtengas resultados dramáticos. Pero, eso sí, disfruta y motívate para realizar tu relajación porque si lo haces a la fuerza o sin ganas no te beneficiarás totalmente de las ventajas de sentirte relajado.
Y si no tienes mucho tiempo, puedes dedicar al menos tres minutos a sentarte en una silla y entrar en contacto con tu respiración, durante este lapso. Después, abre tus ojos y continúa con las actividades cotidianas. Te aseguro que será una experiencia interesante. Te invito a practicarlo y a dejar tus comentarios en esta página.
miércoles, 9 de octubre de 2013
¿QUÉ HAGO SI TENGO EXCESO DE ESTRÉS?
En este artículo abordaré algunas soluciones sencillas y prácticas que puedes llevar a cabo, si te das cuenta que estás sufriendo un exceso de estrés.
Te sugiero consigas una hoja de papel y lápiz. Haz una lista de todas aquéllas situaciones que te han generado estrés. Puedes analizar por separado cada una de esas fuentes. Date cuenta qué puedes hacer con ellas, si dependen de ti o no. A veces, no es posible cambiar esos estresores a deseo personal. Ann Williamson en su libro Superar el estrés propone modificar el cuándo o el cómo de estas circunstancias de tal forma que te sientas menos presionado (a).
Helen, una madre soltera sufría constantemente de estrés. La última semana había sido particularmente confrontante. Ella decidió tomar manos a la obra e hizo su lista. Descubrió que el hecho de llevar a sus dos hijos gemelos a la escuela era un factor fuerte de estrés. Dividió en partes, todas las actividades que implicaba dicha situación: levantarlos, bañarlos, darles de desayunar, preparar sus mochilas, etcétera. Y se preguntó qué podía hacer para modificar todo ello mediante una lluvia de ideas. Concluyó que podía levantarse diez minutos antes. Y dejar algunas cosas preparadas desde la noche.
Aprender a decir no
Jean Carlo un joven secretario en unas oficinas administrativas se sentía cada vez más estresado. Además de su carga de trabajo habitual, su jefe le encargaba tareas extras que lo saturaban. Esto influyó en su desempeño. Él descubrió estos tips y decidió ponerlos en práctica. Observó que no sabía decir no.
Es importante que te preguntes si esto te pasa constantemente. Cuántas veces has querido decir no, y sin embargo terminas decidiendo sí. Cuántas veces por hábito, costumbre o educación dices sí cuando en tu interior sientes algo que te está diciendo no.
Aprender a delegar
En la misma oficina de Jean Carlo, trabaja Marcela, una joven ejecutiva de ventas; con un pequeño equipo de asistentes había tenido una temporada exitosa. Sin embargo, ella terminaba haciendo parte del trabajo no solo de ventas sino de documentación.
-Siendo honesta, no quisiera que mis trabajadores se equivoquen- confesó a su terapeuta.
Ya sea en el trabajo, hogar o cualquier otro ambiente, es importante que tú puedas delegar responsabilidades. Esto creará una mayor confianza en el grupo. Y desde luego, existe la capacitación en el trabajo, como recurso para quiénes temen los errores de sus subalternos.
Planificar y ordenar por unidades
Williamson, en su libro ya mencionado sugiere asignarse una tarea específica que se pueda realizar todos los días, en lugar de querer hacer demasiadas cosas y terminar frustrado. Por la noche, antes de dormir, puedes hacer una lista de las tres actividades mas urgentes a realizar el día siguiente, clasificándolas en orden de importancia. Inclusive, puedes escribir tres columnas y dividir las acciones en muy urgentes, urgentes y no urgentes.
Visualizate haciendo lo que quieres hacer
Cierra tus ojos y observa, escucha y siente cómo te sentirás después de haber cumplido tu actividad. Esto, sin duda, será de gran ayuda. Y si te cuesta trabajo hacerlo, puedes encontrar en internet diversas opciones para aprender a hacerlo.
Reserva un tiempo para tus actividades
Un reportero le preguntó a Mike, un famoso articulista cuál era su fórmula para escribir todos los días.
-Simplemente me encierro una hora en mi habitación, desconecto el teléfono y apago la televisión. No estoy para nadie, ni para mi esposa.
Por tanto, es importante poder dedicarle un tiempo exclusivo a nuestras actividades urgentes, evitando interrupciones.
Tómate una pausa
- Alejandro, te veo muy desmejorado.
- Es que el trabajo me absorbe todo el tiempo.
- ¿Por qué no te tomas pequeños descansos?
- ¿En medio de mi trabajo? ¡Imposible!
Seguramente este diálogo te recuerda a algún conocido o... a ti mismo. Tal vez creciste con la idea de que hay que trabajar duro desde la hora de entrada hasta la hora de salida. Sin descanso. Esto sólo puede funcionar esporádicamente. Te recomiendo puedas tomarte pequeños descansos en el trancurso del día. Esto te recargará y, paradójicamente, te ayudará a tener un mejor rendimiento. Qué te parecen diez minutos a la mitad de la mañana y otros diez a mitad de la tarde. Te aseguro que puede hacer la diferencia. Y lo mismo aplica para ti, que trabajas en tu hogar.
Madrugador o nocturno
Me doy cuenta de que si realizo mis actividades más importantes en la mañana puedo rendir mucho mejor y me siento satisfecho. Ese es mi caso. Sin embargo, conozco personas que al contrario, tienen un mejor desempeño durante la tarde o inclusive durante la noche. Por tanto, te invito a que descubras en que horas del día o de la noche, te sientes más cómoda (o) trabajando aquellas tareas que requieren de una concentración y esfuerzo mental mayor. Y desde luego, acomódalas a tu conveniencia.
Deja tu espíritu competitivo por un momento
Claudia es una chica que constantemente está en competencia con el mundo que le rodea. Si camina por la calle, ella es la primera que tiene que pasar y no cede el paso a nadie. Lo mismo cuando va manejando. Quizás estas actitudes le sean de utilidad en su trabajo, que implica un alto nivel de competitividad y agresividad. Sin embargo, gastar energía de más en momentos cotidianos, que quizás no valen la pena, no te llevarán mas que a estresarte. Yo le sugeriría a Claudia dejar de competir en las situaciones superfluas por una semana y observar qué ocurre.
Te invito a que pongas en práctica cualquiera de estas sugerencias y me escribas tus experiencias. Será muy agradable leerte. Gracias.
Te sugiero consigas una hoja de papel y lápiz. Haz una lista de todas aquéllas situaciones que te han generado estrés. Puedes analizar por separado cada una de esas fuentes. Date cuenta qué puedes hacer con ellas, si dependen de ti o no. A veces, no es posible cambiar esos estresores a deseo personal. Ann Williamson en su libro Superar el estrés propone modificar el cuándo o el cómo de estas circunstancias de tal forma que te sientas menos presionado (a).
Helen, una madre soltera sufría constantemente de estrés. La última semana había sido particularmente confrontante. Ella decidió tomar manos a la obra e hizo su lista. Descubrió que el hecho de llevar a sus dos hijos gemelos a la escuela era un factor fuerte de estrés. Dividió en partes, todas las actividades que implicaba dicha situación: levantarlos, bañarlos, darles de desayunar, preparar sus mochilas, etcétera. Y se preguntó qué podía hacer para modificar todo ello mediante una lluvia de ideas. Concluyó que podía levantarse diez minutos antes. Y dejar algunas cosas preparadas desde la noche.
Aprender a decir no
Jean Carlo un joven secretario en unas oficinas administrativas se sentía cada vez más estresado. Además de su carga de trabajo habitual, su jefe le encargaba tareas extras que lo saturaban. Esto influyó en su desempeño. Él descubrió estos tips y decidió ponerlos en práctica. Observó que no sabía decir no.
Es importante que te preguntes si esto te pasa constantemente. Cuántas veces has querido decir no, y sin embargo terminas decidiendo sí. Cuántas veces por hábito, costumbre o educación dices sí cuando en tu interior sientes algo que te está diciendo no.
Aprender a delegar
En la misma oficina de Jean Carlo, trabaja Marcela, una joven ejecutiva de ventas; con un pequeño equipo de asistentes había tenido una temporada exitosa. Sin embargo, ella terminaba haciendo parte del trabajo no solo de ventas sino de documentación.
-Siendo honesta, no quisiera que mis trabajadores se equivoquen- confesó a su terapeuta.
Ya sea en el trabajo, hogar o cualquier otro ambiente, es importante que tú puedas delegar responsabilidades. Esto creará una mayor confianza en el grupo. Y desde luego, existe la capacitación en el trabajo, como recurso para quiénes temen los errores de sus subalternos.
Planificar y ordenar por unidades
Williamson, en su libro ya mencionado sugiere asignarse una tarea específica que se pueda realizar todos los días, en lugar de querer hacer demasiadas cosas y terminar frustrado. Por la noche, antes de dormir, puedes hacer una lista de las tres actividades mas urgentes a realizar el día siguiente, clasificándolas en orden de importancia. Inclusive, puedes escribir tres columnas y dividir las acciones en muy urgentes, urgentes y no urgentes.
Visualizate haciendo lo que quieres hacer
Cierra tus ojos y observa, escucha y siente cómo te sentirás después de haber cumplido tu actividad. Esto, sin duda, será de gran ayuda. Y si te cuesta trabajo hacerlo, puedes encontrar en internet diversas opciones para aprender a hacerlo.
Reserva un tiempo para tus actividades
Un reportero le preguntó a Mike, un famoso articulista cuál era su fórmula para escribir todos los días.
-Simplemente me encierro una hora en mi habitación, desconecto el teléfono y apago la televisión. No estoy para nadie, ni para mi esposa.
Por tanto, es importante poder dedicarle un tiempo exclusivo a nuestras actividades urgentes, evitando interrupciones.
Tómate una pausa
- Alejandro, te veo muy desmejorado.
- Es que el trabajo me absorbe todo el tiempo.
- ¿Por qué no te tomas pequeños descansos?
- ¿En medio de mi trabajo? ¡Imposible!
Seguramente este diálogo te recuerda a algún conocido o... a ti mismo. Tal vez creciste con la idea de que hay que trabajar duro desde la hora de entrada hasta la hora de salida. Sin descanso. Esto sólo puede funcionar esporádicamente. Te recomiendo puedas tomarte pequeños descansos en el trancurso del día. Esto te recargará y, paradójicamente, te ayudará a tener un mejor rendimiento. Qué te parecen diez minutos a la mitad de la mañana y otros diez a mitad de la tarde. Te aseguro que puede hacer la diferencia. Y lo mismo aplica para ti, que trabajas en tu hogar.
Madrugador o nocturno
Me doy cuenta de que si realizo mis actividades más importantes en la mañana puedo rendir mucho mejor y me siento satisfecho. Ese es mi caso. Sin embargo, conozco personas que al contrario, tienen un mejor desempeño durante la tarde o inclusive durante la noche. Por tanto, te invito a que descubras en que horas del día o de la noche, te sientes más cómoda (o) trabajando aquellas tareas que requieren de una concentración y esfuerzo mental mayor. Y desde luego, acomódalas a tu conveniencia.
Deja tu espíritu competitivo por un momento
Claudia es una chica que constantemente está en competencia con el mundo que le rodea. Si camina por la calle, ella es la primera que tiene que pasar y no cede el paso a nadie. Lo mismo cuando va manejando. Quizás estas actitudes le sean de utilidad en su trabajo, que implica un alto nivel de competitividad y agresividad. Sin embargo, gastar energía de más en momentos cotidianos, que quizás no valen la pena, no te llevarán mas que a estresarte. Yo le sugeriría a Claudia dejar de competir en las situaciones superfluas por una semana y observar qué ocurre.
Te invito a que pongas en práctica cualquiera de estas sugerencias y me escribas tus experiencias. Será muy agradable leerte. Gracias.
martes, 8 de octubre de 2013
CÓMO DESARROLLAR UN ESTILO DE VIDA QUE TE PROTEJA CONTRA EL ESTRES
Marcus es un joven atleta con una carrera prominente en el deporte del atletismo. Una tarde calurosa de abril, reencontrándose con unos viejos compañeros de la secundaria aceptó ir a pasarla bien. Lo que empezó con unas cuantas copas, se convirtió en una larga jornada. Al dia siguiente, en una competencia preclasificatoria estatal Marcus no calificó.
Y aunque esta no es una entrada para escribir sobre el alcohol y el deporte, si abordaré un tema similar: el estilo de vida antiestrés. Según Miquel Casas son "aquellas conductas que facilitan una correcta y más adecuada respuesta personal. Sin olvidar que, a la hora de la verdad, ante una situación concreta, serán las estrategias de afrontamiento utilizadas las que nos proporcionarán la solución".
Por tanto, si tú estás sufriendo de estrés, te recomiendo leas con mucha atención este articulo, ya que te brindará información sobre qué hacer y qué hábitos dejar y cuales practicar. Desde luego, al final, la decisión es tuya.
El alcohol, el tabaco y la cafeína como recursos para afrontar el estrés.
Tal vez tú al leer este encabezado, saltes. Oh no, ya te vas a meter con uno de mis máximos placeres, quizás pienses. El problema surge cuando tu utilizas alguno de ellos como única solución. Veamos algunos ejemplos.
Leticia, una trabajadora social de una institución pública, tenía una carga de trabajo demandante. A veces, su jefe la llamaba a altas horas de la noche, para atender un caso de emergencia. Para poder sobrellevar un estilo de vida así recurría principalmente a los refrescos de cola, además de tener una alimentación deficiente, basada en comida rápida. Esto, a la larga, derivó en problemas de salud y emocionales. Algunos de los usuarios se quejaban del mal trato que les daba.
Noe, un joven timido, se sentía presionado ante sus conocidos y familias por no tener novia. Una noche, durante una reunión en que ingirió cervezas y cubas, descubrió que por primera vez, se sentía empoderado. Sacó la conclusión de que ingerir alcohol era la solución para enfrentar sus miedos. Desde entonces, cada vez que se sentía presionado en la escuela y en el trabajo, tomaba unas cuantas copas. Las cuales, poco a poco, fueron aumentando.
Doña Matilda, una ama de casa, tenia que lidiar con el maltrato que le daba su esposo y sus hijas adolescentes. De más joven, había fumado. Tras una amarga discusión con su marido, encontró una cajetilla de cigarrillos en el cuarto de sus hijas. El efecto fue relajante y un redescubrimiento para Matilda. Y poco a poco, ella se fue haciendo más afecta a la nicotina. Pronto, superaba a sus hijas.
Ángel, un aspirante a post doctorado en Comunicación, siempre tuvo problemas con su peso. Eso no influyó para desarrollar una brillante carrera como investigador. Sin embargo, al iniciar su proceso de tesis, se encontraba sumamente presionado. Había problemas familiares y para colmo, su salud estaba deteriorada. Como una solución para escribir su tesis pos doctoral, proyecto eque no parecía arrancar, se premiaba con altas dosis de comida.
En todos los ejemplos anteriores, puedes observar que se hizo de algunos recursos, que en sí, no se pueden calificar de malos. El problema fue que se convirtieron en la única salida y solución y a la larga se convirtieron ellos mismos en una fuente más, de estrés.
¿Adictos?
Noé, el joven tímido quizá sepa o no que el alcohol que ingiere disminuye la actividad de su sistema nervioso central pero también estimula su desinbición. En su caso, le ha funcionado; sin embargo cada vez, para él es necesario aumentar la dosis de alcohol. Noé sigue dependiendo de esta sustancia para poder relacionarse sin sentirse apenado.
Doña Matilda, la fumadora empedernida, ignora que, en palabras de Miquel Casas, la nicotina "afecta al sistema nervioso central aumentando los niveles de beta-endorfinas. Esta sustancia ha sido comparada, en cuanto a su actividad, a la morfina, de ahí la alta dependencia física y psicológica que produce. Las beta-endorfinas aumentan la tolerancia al dolor, reducen la agresión, incrementan el ritmo cardiaco y la presión sanguínea, y producen sensaciones de placer y bienestar."
Ahora, una de sus hijas, le advierte constantemente de los riesgos de salud que conlleva el fumar. Le habla del riesgo de cáncer y de padecer alguna afección cardiaca. Y aunque ella a veces le promete dejar de hacerlo, lo cierto es que vuelve a caer, una y otra vez.
Y qué decir de los otros casos de adicciones, al refresco y a la comida, en todos ellos rige el común denominador de que se ha vuelto el único recurso en temporadas de estrés y tensión. Ahora todos ellos enfrentan un doble reto: por una parte, manejar su estrés y por la otra superar su adicción.
Fortalece un estilo de vida saludable
Como ya he escrito en otras entradas, hay una serie de prácticas y hábitos que te ayudarán a tener una mejor resistencia en esos tiempos de estrés intenso. Entre ellas, destaca el ejercicio físico y seguramente tú conoces sus beneficios adicionales: menor riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, menos alteraciones en el sueño y desde luego, menos estrés. Claro, me podrías decir ¿y los vigorexicos? ejem, ese es otra tema, a lo que yo me refiero es practicar ejercicio de una forma moderada, que vaya de acuerdo a tus capacidades físicas y que sea de tu agrado. Puedes andar en bicicleta en un parque ó tomar una clase de spinning ó bailar algún género que te apasione. Y si de plano, ninguna de las anteriores u otras te convence, qué te parece salir a caminar. Hazlo al menos tres veces a la semana, unos treinta minutos, ¿qué te parece? creo que no es mucho y en cambio será bastantes los beneficios, anímate.
Y si no te sientes lo suficientemente animado te sugiere que invites a familiares, amigos o compañeros de trabajo o escuela a compartir el ejercicio. Esto sin duda te motivará. Eso sí evita personas que sólo vayan a hablar y hablar porque entonces no lograrás tu objetivo.
Y cuando venga el estrés a querer joderte, se encontrará con un organismo más resistente.
Otra práctica importante, es el arte de dormir bien. ¿Acaso no has disfrutado de un delicioso sueño? Y cuando ocurre lo contrario, es decir cuando sufres de insomnio, en muchas ocasiones, al día siguiente, te sientes agotado y sin energía. Por tanto, si duermes bien, felicidades y si no, empieza a buscar soluciones, en el futuro dedicaré una entrada a este importante tema. Y recuerda que puedes practicar las técnicas de relajación de Jacobson. Te aseguro que harán la diferencia en tu vida.
Y aunque esta no es una entrada para escribir sobre el alcohol y el deporte, si abordaré un tema similar: el estilo de vida antiestrés. Según Miquel Casas son "aquellas conductas que facilitan una correcta y más adecuada respuesta personal. Sin olvidar que, a la hora de la verdad, ante una situación concreta, serán las estrategias de afrontamiento utilizadas las que nos proporcionarán la solución".
Por tanto, si tú estás sufriendo de estrés, te recomiendo leas con mucha atención este articulo, ya que te brindará información sobre qué hacer y qué hábitos dejar y cuales practicar. Desde luego, al final, la decisión es tuya.
El alcohol, el tabaco y la cafeína como recursos para afrontar el estrés.
Tal vez tú al leer este encabezado, saltes. Oh no, ya te vas a meter con uno de mis máximos placeres, quizás pienses. El problema surge cuando tu utilizas alguno de ellos como única solución. Veamos algunos ejemplos.
Leticia, una trabajadora social de una institución pública, tenía una carga de trabajo demandante. A veces, su jefe la llamaba a altas horas de la noche, para atender un caso de emergencia. Para poder sobrellevar un estilo de vida así recurría principalmente a los refrescos de cola, además de tener una alimentación deficiente, basada en comida rápida. Esto, a la larga, derivó en problemas de salud y emocionales. Algunos de los usuarios se quejaban del mal trato que les daba.
Noe, un joven timido, se sentía presionado ante sus conocidos y familias por no tener novia. Una noche, durante una reunión en que ingirió cervezas y cubas, descubrió que por primera vez, se sentía empoderado. Sacó la conclusión de que ingerir alcohol era la solución para enfrentar sus miedos. Desde entonces, cada vez que se sentía presionado en la escuela y en el trabajo, tomaba unas cuantas copas. Las cuales, poco a poco, fueron aumentando.
Doña Matilda, una ama de casa, tenia que lidiar con el maltrato que le daba su esposo y sus hijas adolescentes. De más joven, había fumado. Tras una amarga discusión con su marido, encontró una cajetilla de cigarrillos en el cuarto de sus hijas. El efecto fue relajante y un redescubrimiento para Matilda. Y poco a poco, ella se fue haciendo más afecta a la nicotina. Pronto, superaba a sus hijas.
Ángel, un aspirante a post doctorado en Comunicación, siempre tuvo problemas con su peso. Eso no influyó para desarrollar una brillante carrera como investigador. Sin embargo, al iniciar su proceso de tesis, se encontraba sumamente presionado. Había problemas familiares y para colmo, su salud estaba deteriorada. Como una solución para escribir su tesis pos doctoral, proyecto eque no parecía arrancar, se premiaba con altas dosis de comida.
En todos los ejemplos anteriores, puedes observar que se hizo de algunos recursos, que en sí, no se pueden calificar de malos. El problema fue que se convirtieron en la única salida y solución y a la larga se convirtieron ellos mismos en una fuente más, de estrés.
¿Adictos?
Noé, el joven tímido quizá sepa o no que el alcohol que ingiere disminuye la actividad de su sistema nervioso central pero también estimula su desinbición. En su caso, le ha funcionado; sin embargo cada vez, para él es necesario aumentar la dosis de alcohol. Noé sigue dependiendo de esta sustancia para poder relacionarse sin sentirse apenado.
Doña Matilda, la fumadora empedernida, ignora que, en palabras de Miquel Casas, la nicotina "afecta al sistema nervioso central aumentando los niveles de beta-endorfinas. Esta sustancia ha sido comparada, en cuanto a su actividad, a la morfina, de ahí la alta dependencia física y psicológica que produce. Las beta-endorfinas aumentan la tolerancia al dolor, reducen la agresión, incrementan el ritmo cardiaco y la presión sanguínea, y producen sensaciones de placer y bienestar."
Ahora, una de sus hijas, le advierte constantemente de los riesgos de salud que conlleva el fumar. Le habla del riesgo de cáncer y de padecer alguna afección cardiaca. Y aunque ella a veces le promete dejar de hacerlo, lo cierto es que vuelve a caer, una y otra vez.
Y qué decir de los otros casos de adicciones, al refresco y a la comida, en todos ellos rige el común denominador de que se ha vuelto el único recurso en temporadas de estrés y tensión. Ahora todos ellos enfrentan un doble reto: por una parte, manejar su estrés y por la otra superar su adicción.
Fortalece un estilo de vida saludable
Como ya he escrito en otras entradas, hay una serie de prácticas y hábitos que te ayudarán a tener una mejor resistencia en esos tiempos de estrés intenso. Entre ellas, destaca el ejercicio físico y seguramente tú conoces sus beneficios adicionales: menor riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, menos alteraciones en el sueño y desde luego, menos estrés. Claro, me podrías decir ¿y los vigorexicos? ejem, ese es otra tema, a lo que yo me refiero es practicar ejercicio de una forma moderada, que vaya de acuerdo a tus capacidades físicas y que sea de tu agrado. Puedes andar en bicicleta en un parque ó tomar una clase de spinning ó bailar algún género que te apasione. Y si de plano, ninguna de las anteriores u otras te convence, qué te parece salir a caminar. Hazlo al menos tres veces a la semana, unos treinta minutos, ¿qué te parece? creo que no es mucho y en cambio será bastantes los beneficios, anímate.
Y si no te sientes lo suficientemente animado te sugiere que invites a familiares, amigos o compañeros de trabajo o escuela a compartir el ejercicio. Esto sin duda te motivará. Eso sí evita personas que sólo vayan a hablar y hablar porque entonces no lograrás tu objetivo.
Y cuando venga el estrés a querer joderte, se encontrará con un organismo más resistente.
Otra práctica importante, es el arte de dormir bien. ¿Acaso no has disfrutado de un delicioso sueño? Y cuando ocurre lo contrario, es decir cuando sufres de insomnio, en muchas ocasiones, al día siguiente, te sientes agotado y sin energía. Por tanto, si duermes bien, felicidades y si no, empieza a buscar soluciones, en el futuro dedicaré una entrada a este importante tema. Y recuerda que puedes practicar las técnicas de relajación de Jacobson. Te aseguro que harán la diferencia en tu vida.
domingo, 6 de octubre de 2013
MEDITA Y VIVE
En anteriores entradas he escrito sobre la meditación, como una forma de prevenir el estrés. Ahora que ya conoces los beneficios, es el momento de iniciarte en esta práctica.
Y es que actualmente, hay infinidad de libros, audios y videos en la red que te ayudarán a iniciarte. O desde luego, si en la localidad dónde habitas hay un grupo de meditación, y coincides con su filosofía, puedes integrarte.
Magdalena, una enfermera, que sufría constantemente de estrés, decidió, recomendada por su mejor amiga, aprender a meditar. Aunque, al principio, no sabía cómo, tuvo la fortuna de encontrar a un grupo de meditación. Actualmente, en sus palabras, se siente mucho mejor que antes. Y cuando no puede asistir a la sesión grupal, lo hace en su hogar.
Los preparativos.
Así que, si tú ya te animaste, adelante. Las cosas que hay que preparar ya las conoces: ubica un espacio en tu casa, tranquilo, preferentemente. Es fundamental que puedas elegir un horario adecuado para ti, y si te es posible, a la misma hora. Puedes probar a meditar por las mañanas, al despertar y por las noches, antes de dormir. Seguramente, esta práctica te ayudará a hacer de la meditación, un excelente hábito.
Cuando Ralph, un joven estudiante de contaduría, decidió probar la meditación se encontró con un gran obstáculo: su teléfono móvil sonaba constantemente. Y aunque estaba sumamente apegado a dicho objeto, decidió apagarlo y practicar. Y ahí descubrió que estar desconectado por un tiempo del celular no era el fin del mundo.
En efecto, es importante que tú apagues los teléfonos celulares o de casa para evitar distraerte o ser bruscamente interrumpido. Suele ser irritante. Y descubrirás que no pasa nada si te desconectas de la cotidianeidad. Y así como Ralph lo pudo hacer, tú también podrás.
Sobre las posturas a adoptar, ya conoces lo importante que es estar cómodo para que la incomodidad no sea un pretexto. Recuerda que si no eres un experto en posturas como loto, o no estás acostumbrado a estar sentado (a) en el suelo, o por alguna condición de salud te es imposible permanecer así, hazlo de una forma cómoda. Por ejemplo, una sentado en una silla. A continuación, te presento algunas posibilidades.
Una meditación enfocada en la respiración.
Cierra tus ojos. Observa cómo es tu respiración. Date cuenta como entra el aire por tus fosas nasales y después, sale. Simplemente observa como entra y sale. No tienes que forzar o cambiar tu respiración. Seguramente aparecerán muchos pensamientos. No tienes que forzar o pelear con ellos. Solo obsérvalos como si fueran nubes, o pájaros o agua en un río que va pasando y se va, y regresa a darte cuenta de tu inhalar y exhalar. Eso es todo. Puedes empezar con cinco minutos e ir incrementando cada día un minuto más.
Y recuerda que es importante no forzarse y aceptar cada experiencia de aprendizaje.
Usando una catarsis.
Otra posibilidad para iniciarse en la meditación es iniciar con una catarsis. Osho en su mencionado libro, considera que es mejor partir desde el movimiento y la catarsis. Así que sugiere activarse mediante un baile frenético que ayude a desatar la locura.
"Una técnica de meditación que empieza con movimiento, con acción, también te ayuda en otros aspectos, se vuelve una catarsis. Cuando estás sentado, estás frustado:tu mente quiere moverse mientras que tu permaneces sentado."
lunes, 30 de septiembre de 2013
LA MEDITACIÓN: UN CAMINO HACIA LA VITALIDAD
De la meditación se han escrito y dicho muchas cosas. Actualmente existe una gran cantidad de información en libros y gracias al universo cibernético en páginas, videos y blogs. Eso es una gran ventaja que otras generaciones no tuvieron. Aunque también se podría objetar que ante tal saturación de datos, resulta a lo sumo difícil, poder diferenciar lo valioso de la paja. Sin embargo, teniendo una actitud de apertura y a la vez usando la intuición podremos seleccionar aquélla información que no es de gran beneficio.
De acuerdo con el libro Remedios, curaciones y tratamientos naturales la meditación ha sido "una práctica fundamental en muchas religiones orientales". A Occidente, se difunde a través de la generación de la década de 1960.
De acuerdo con el doctor en psicología clínica, Roberto Arias Navarro las diversas formas de meditación que existen, "tienen algo en común: enfocan la atención al momento presente. Algunas de ellas fijan la atención en el proceso de respiración y piden a las personas que se concentren de nuevo en dicho progreso en cuanto ocurre cualquier fantasía, ruido o idea que distrae. Esa habilidad para concentrarse, fruto de la meditación, se traslada a las situaciones de la vida diaria."
Una de las ventajas del meditador es que podrá observar la realidad externa serenamente, dejando atrás los juicios negativos que habitualmente construye.
Arias Navarro agrega que las diversas técnicas de meditación "separa esas prácticas de las actividades comunes y corrientes. Para meditar, la persona se sienta sola, o acompañada de un pequeño grupo, en un cuarto especial" y añade que es adecuado "minimizar los estímulos externos, para evitar que la atención consciente se aleje del objetivo de la meditación."
Osho en el libro Meditación: la primera y última libertad sugiere encontrar un espacio que ayude a la meditación, por ejemplo, sentarse bajo un árbol.
Existen diversas posturas para realizar las prácticas, desde las tradicionales, por ejemplo, sentado en un tapete en el suelo, en postura de flor de loto, con la espalda recta y las manos sobre el regazo.
En cambio Osho menciona que la postura debe ser una que "te permita olvidarte de tu cuerpo", ya que si te encuentras incómodo únicamente te centraras en dicho estado.
De acuerdo con el libro Remedios, curaciones y tratamientos naturales la meditación ha sido "una práctica fundamental en muchas religiones orientales". A Occidente, se difunde a través de la generación de la década de 1960.
De acuerdo con el doctor en psicología clínica, Roberto Arias Navarro las diversas formas de meditación que existen, "tienen algo en común: enfocan la atención al momento presente. Algunas de ellas fijan la atención en el proceso de respiración y piden a las personas que se concentren de nuevo en dicho progreso en cuanto ocurre cualquier fantasía, ruido o idea que distrae. Esa habilidad para concentrarse, fruto de la meditación, se traslada a las situaciones de la vida diaria."
Una de las ventajas del meditador es que podrá observar la realidad externa serenamente, dejando atrás los juicios negativos que habitualmente construye.
Arias Navarro agrega que las diversas técnicas de meditación "separa esas prácticas de las actividades comunes y corrientes. Para meditar, la persona se sienta sola, o acompañada de un pequeño grupo, en un cuarto especial" y añade que es adecuado "minimizar los estímulos externos, para evitar que la atención consciente se aleje del objetivo de la meditación."
Osho en el libro Meditación: la primera y última libertad sugiere encontrar un espacio que ayude a la meditación, por ejemplo, sentarse bajo un árbol.
Existen diversas posturas para realizar las prácticas, desde las tradicionales, por ejemplo, sentado en un tapete en el suelo, en postura de flor de loto, con la espalda recta y las manos sobre el regazo.
En cambio Osho menciona que la postura debe ser una que "te permita olvidarte de tu cuerpo", ya que si te encuentras incómodo únicamente te centraras en dicho estado.
miércoles, 18 de septiembre de 2013
¿QUÉ ME ESTRESA?
En este artículo escribiré acerca de los estresores, todos aquellas cosas que aumentan nuestra tensión. ¿Y tú ya identificaste cuáles son los tuyos?
Esa mañana de agosto, Carla despertó y se preparó para ir al trabajo. Alonso, su marido, le pidió que llevara a sus hijos a la escuela, ya que él no podría por una emergencia de trabajo.
-Yo no tenía planeado esto, ¿por qué no me avisaste antes?
-Lo siento. Me tengo que ir.
Carla apenas y desayunó. Arregló a sus hijos como pudo. Para variar, el tráfico debido a un accidente entorpeció la circulación, mientras los niños jugaban y gritaban.
¿Quieren conocer el fin de esta historia?
Seguramente tú al igual que todos hemos pasado en algún momento, en los distintos ámbitos de la vida, por una situación simular.
A veces, se acumulan una serie de situaciones que nos complican la existencia. A éstos estresores se les conoce como cotidianos.
Una tarde lluviosa, Andrés, un obrero de maquiladora en la zona fronteriza, recibió una noticia que lo estremeció de pies a cabeza: había sido liquidado tras quince años de trabajo, sin previo aviso. Días antes, Kevin, un amigo suyo, inició un proceso de divorcio.
Los anteriores, son ejemplos de eventos vitales estresantes, ya que implican el inicio de un camino de cambios, de esfuerzos extraordinarios para adaptarse. La muerte de un ser querido significativo, un problema legal, una enfermedad que requiere guardar cama, también entran en esta clasificación de situaciones.
Esa mañana de agosto, Carla despertó y se preparó para ir al trabajo. Alonso, su marido, le pidió que llevara a sus hijos a la escuela, ya que él no podría por una emergencia de trabajo.
-Yo no tenía planeado esto, ¿por qué no me avisaste antes?
-Lo siento. Me tengo que ir.
Carla apenas y desayunó. Arregló a sus hijos como pudo. Para variar, el tráfico debido a un accidente entorpeció la circulación, mientras los niños jugaban y gritaban.
¿Quieren conocer el fin de esta historia?
Seguramente tú al igual que todos hemos pasado en algún momento, en los distintos ámbitos de la vida, por una situación simular.
A veces, se acumulan una serie de situaciones que nos complican la existencia. A éstos estresores se les conoce como cotidianos.
Una tarde lluviosa, Andrés, un obrero de maquiladora en la zona fronteriza, recibió una noticia que lo estremeció de pies a cabeza: había sido liquidado tras quince años de trabajo, sin previo aviso. Días antes, Kevin, un amigo suyo, inició un proceso de divorcio.
Los anteriores, son ejemplos de eventos vitales estresantes, ya que implican el inicio de un camino de cambios, de esfuerzos extraordinarios para adaptarse. La muerte de un ser querido significativo, un problema legal, una enfermedad que requiere guardar cama, también entran en esta clasificación de situaciones.
lunes, 16 de septiembre de 2013
MUCHAS FORMAS DE ENFRENTAR EL ESTRÉS
Existen infinidad de estilos y formar de hacerle frente a una situación que nos estresa. En este artículo hablaré de algunas de las más conocidas, ¿con cuál te identificas?
Cuando José, un joven de 19 años, se dio cuenta que su cuarto se estaba incendiando, inmediatamente y sin pensarlo intentó extinguirlo. Su hermano gemelo, Carlos, en cambio se aterró y salió corriendo.
Unos días antes, ante una discusión acalorada de sus padres, en plena cena, José les pidió a sus progenitores un poco de cordura y no continuar la pelea, en cambio Carlos hizo mofa de la situación.
En estos ejemplos, existen diversas formas de enfrentar situaciones que pueden causar y provocar estrés. Quizás, algunas son más eficaces que otras, pero todas tienen algo en común: son formas de afrontamiento.
Se pueden definir como los esfuerzos, mentales y de conducta para hacer frente al estrés. Y tú seguramente, estarás preguntándote, ¿cuál es el mejor estilo de afrontamiento? Y sinceramente, la respuesta es que no hay sola forma que se pueda considerar la mejor. Dependerá de la situación.
Teresa, es una mujer ejecutiva de 38 años de una compañía de relaciones públicas. Cada año durante el mes de abril, aumenta su carga de trabajo. El primer año, se la pasaba tomando café todo el día y trabajando sin tregua. El segundo año, sufrió de una colitis.
Al parecer, no contar con una serie de estrategias de afrontamiento frente al estrés, predispone a sufrir los embates. Aunque todos somos expertos en al menos una estrategia, no es suficiente.
Algunas estrategias
Cuando a Martha, una profesora de 40 años, le llegaron los rumores de que su esposo la engañaba, decidió hacer caso omiso de la forma en que su madre, Elena, lo resolvió: callarse. Ella en cambio comentó con su esposo los rumores.
A esta forma de afrontamiento se le llama confrontación e implica una serie de acciones para buscar una solución de una forma activa.
Alfonso, un estudiante de licenciatura en economía, no había estudiado para un examen de fin de semestre. En lugar de estar constantemente castigándose e imaginando un resultado de consecuencias desastrosas, decidió realizar sus actividades cotidianas evitando pensar en los resultados. En este caso, él usó el distanciamiento.
Marcela, una actriz de televisión había tenido una fuerte discusión con una periodista a causa de algunas notas periodísticas que ésta había publicado. Unos meses después, coincidió con ella en un restaurante de lujo. Con mucha discreción, decidió marcharse del lugar. Marcela hizo uso de la huída evitación.
Hay quienes hacen uso del autocontrol. Por ejemplo, Mariano, un orador que sufría taquicardia antes de subir al estrado emprendió con ayuda profesional, un entrenamiento de relajación que le permitió tener un mejor desempeño y sentirse más cómodo. Aquí viene implicado otro recurso muy importante: buscar apoyo social.
Según Lazarus y Flockman existen dos formas de afrontamiento: dirigido al problema o a las emociones.
Guillermo, un estudiante de preparatoria y aspirante a ingresar a la universidad en una licenciatura muy demandada, y que había tenido un desempeño académico regular, decidió prepararse de una manera sistemática para el examen de admisión. En este caso, él afrontó la situación dirigiéndose al problema, el examen.
Seguramente tú, recuerdas muchos otros casos en los que te has enfrentado directamente al problema.
El afrontamiento dirigido a las emociones es aquél en el que se usan estrategias para minimizar y reducir las sensaciones y emociones incómodas frente a alguna situación determinada. No va directo al problema, sino a las reacciones. Por ejemplo, realizar unas respiraciones durante un examen muy demandante, tranquilizarnos después de una discusión con el jefe, etcétera.
¿Y cuál es de las dos la mejor? Depende de la situación.
Cuando José, un joven de 19 años, se dio cuenta que su cuarto se estaba incendiando, inmediatamente y sin pensarlo intentó extinguirlo. Su hermano gemelo, Carlos, en cambio se aterró y salió corriendo.
Unos días antes, ante una discusión acalorada de sus padres, en plena cena, José les pidió a sus progenitores un poco de cordura y no continuar la pelea, en cambio Carlos hizo mofa de la situación.
En estos ejemplos, existen diversas formas de enfrentar situaciones que pueden causar y provocar estrés. Quizás, algunas son más eficaces que otras, pero todas tienen algo en común: son formas de afrontamiento.
Se pueden definir como los esfuerzos, mentales y de conducta para hacer frente al estrés. Y tú seguramente, estarás preguntándote, ¿cuál es el mejor estilo de afrontamiento? Y sinceramente, la respuesta es que no hay sola forma que se pueda considerar la mejor. Dependerá de la situación.
Teresa, es una mujer ejecutiva de 38 años de una compañía de relaciones públicas. Cada año durante el mes de abril, aumenta su carga de trabajo. El primer año, se la pasaba tomando café todo el día y trabajando sin tregua. El segundo año, sufrió de una colitis.
Al parecer, no contar con una serie de estrategias de afrontamiento frente al estrés, predispone a sufrir los embates. Aunque todos somos expertos en al menos una estrategia, no es suficiente.
Algunas estrategias
Cuando a Martha, una profesora de 40 años, le llegaron los rumores de que su esposo la engañaba, decidió hacer caso omiso de la forma en que su madre, Elena, lo resolvió: callarse. Ella en cambio comentó con su esposo los rumores.
A esta forma de afrontamiento se le llama confrontación e implica una serie de acciones para buscar una solución de una forma activa.
Alfonso, un estudiante de licenciatura en economía, no había estudiado para un examen de fin de semestre. En lugar de estar constantemente castigándose e imaginando un resultado de consecuencias desastrosas, decidió realizar sus actividades cotidianas evitando pensar en los resultados. En este caso, él usó el distanciamiento.
Marcela, una actriz de televisión había tenido una fuerte discusión con una periodista a causa de algunas notas periodísticas que ésta había publicado. Unos meses después, coincidió con ella en un restaurante de lujo. Con mucha discreción, decidió marcharse del lugar. Marcela hizo uso de la huída evitación.
Hay quienes hacen uso del autocontrol. Por ejemplo, Mariano, un orador que sufría taquicardia antes de subir al estrado emprendió con ayuda profesional, un entrenamiento de relajación que le permitió tener un mejor desempeño y sentirse más cómodo. Aquí viene implicado otro recurso muy importante: buscar apoyo social.
Según Lazarus y Flockman existen dos formas de afrontamiento: dirigido al problema o a las emociones.
Guillermo, un estudiante de preparatoria y aspirante a ingresar a la universidad en una licenciatura muy demandada, y que había tenido un desempeño académico regular, decidió prepararse de una manera sistemática para el examen de admisión. En este caso, él afrontó la situación dirigiéndose al problema, el examen.
Seguramente tú, recuerdas muchos otros casos en los que te has enfrentado directamente al problema.
El afrontamiento dirigido a las emociones es aquél en el que se usan estrategias para minimizar y reducir las sensaciones y emociones incómodas frente a alguna situación determinada. No va directo al problema, sino a las reacciones. Por ejemplo, realizar unas respiraciones durante un examen muy demandante, tranquilizarnos después de una discusión con el jefe, etcétera.
¿Y cuál es de las dos la mejor? Depende de la situación.
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